Faltan pocas semanas para que den comienzo los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en los que como siempre, una de las pruebas reinas será la maratón, esa carrera de 42 kilómetros que pone al límite la resistencia de ser humano. Los corredores llevan meses preparándose para esa carrera, en la que un pequeño fallo puede mandar al garete las ilusiones de todo un país.

Esta carrera que os mostramos a continuación no es olímpica, ni siquiera sabemos si es un maratón. Pero el caso es que el corredor de rojo, ese que logra ponerse en cabeza en la última curva final, seguro que ha corrido hasta la extenuación para lograr su objetivo de ganar la carrera. No sabemos si es por la emoción del momento o por el cansancio, pero el caso es que el pobre se equivoca de camino en el momento menos oportuno y se mete por una calle que no corresponde con el itinerario de la carrera, dejando en bandeja a sus perseguidores que lo adelanten. Al final llega como puede a la meta, que estaba solo unos metros por delante, totalmente desolado.

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