Una de las cosas que más echo de menos de mi infancia es ir al parque y llevarme horas subido en los columpios, mientras mis padres se cansaban de empujarme y yo no quería bajar nunca. Ahora de mayor eso ya no está tan bien visto como cuando uno es chiquito, pero de todos modos sigo subiéndome alguna que otra vez a estas magníficas atracciones, siempre con cuidado de que no me pase algo como esto.

Y es que los columpios son muy divertidos, sí, pero también extremadamente peligrosos si no sabemos controlarlos adecuadamente. Si nos pasamos de fuerza, de peso, de elevación, podemos tener algún accidente que no será nada gracioso. Pero bueno, las imágenes que hemos recolectado en este vídeo sí que lo son. Nadie resultó herido de gravedad, y gracias a esas caídas, hoy todos nosotros podemos reírnos y ser un poquito más felices, que no es poco.

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